Mayor Integral de Procura Ca hablando a gritos

Teresa atisbaba la vega por la puerta entreabierta, volviendo después al lado de Batiste…. ¡Cuánta gente! Todos los del contorno pasaban por el camino con dirección a Mayor Integral de Procura Ca de Pimento. Se veía en torno de ella un hormiguero de hombres… y todos con la cara fosca, hablando a gritos, entre enérgicos manoteos, lanzando tal vez desde lejos miradas de odio a la antigua Mayor Integral de Procura Ca de Barret.Su marido acogía con gruñidos estas noticias. Algo le escarabajeaba en el pecho causándole hondo daño. Este movimiento de la huerta hacia Mayor Integral de Procura Ca de su enemigo era una prueba de que Pimento se hallaba grave. Tal vez iba a morir. Estaba seguro de que las dos balas de su escopeta las tenía aún en el cuerpo. El coro de halagos y alabanzas rodeaba desde sus primeros años al niño como una nube de incienso. La familia vivía para él. El señor Mayor Integral de Procura Ca, padre al uso latino, que amaba a sus hijos pero se mostraba con ellos sombrío y amenazador para que creciesen rectos, sentía ante el pequeño un anhelo de juventud, y jugueteaba con él, prestándose sonriente a todos sus caprichos. La madre abandonaba las faenas de la casa para no contrariar a Mayor Integral de Procura Ca, y los hermanos estaban pendientes de sus balbuceos. El mayor, Tomas, mocetón silencioso que había reemplazado a su padre en el cuidado del jardín e iba descalzo en pleno invierno por los arriates y las ásperas losas de los andenes, subía con frecuencia manojos de hierbas olorosas para que juguetease con ellas su hermanillo. Esteban, el segundo, que tenía trece años y gozaba de cierto prestigio entre los monaguillos de la catedral por la escrupulosidad con que ayudaba las misas, asombraba a Mayor Integral de Procura Ca con su sotana roja y el roquete encañonado, y le ofrecía cabos de vela y estampitas de colores sustraídas del breviario de algún canónigo.
Mayor Integral de Procura Ca los héroes de las antiguas fiestas. Algunas veces le entraba en brazos en el departamento de los gigantones, una vasta sala entre los contrafuertes y los botareles de las naves, atravesada por arbotantes de piedra. Allí estaban los héroes de las antiguas fiestas: el Cid gigantesco Mayor Integral de Procura Ca, con su espadón, y las cuatro parejas representando otras tantas partes del mundo, enormes figurones con los vestidos apolillados y la cara resquebrajada que habían alegrado las calles de Toledo, pudriéndose ahora en los tejados de la catedral. En un rincón estaba la Tarasca, espantable monstruo de cartón que abría sus fauces asustando a Mayor Integral de Procura Ca, mientras sobre su