El ‘drama’ del castellano en TV3 | Televisión



“Me he sentido la persona más odiada de Cataluña. Ha sido guapísimo. ¿Ahora qué hago sin que me insultéis? De guionista a genocida en un día”. Dani Amor, creador y guionista de Drama, ha escrito estas palabras en Twitter después de ver la avalancha de agrios tuits que han colgado telespectadores de TV3 porque la emisora ha programado esta serie de seis episodios donde se alternan diálogos en catalán y castellano.

El conductor del Telenotícies Toni Cruanyes también ha recibido palos por publicar un tuit en catalán diciendo que en casa no paraban de reír viendo el primer capítulo y “al margen de la lengua, no nos escandalizamos por ver lo que vamos a buscar en Netflix”. Este “al margen de la lengua” ha provocado réplicas donde le pedían que se fuera de TV3 o lo trataban de españolito y de más cosas irreproducibles. Determinados tuits podían tipificarse, sin necesidad de hacer piruetas jurídicas, como delito de odio.

Al debate, sin mencionar Drama, se ha añadido este martes por la mañana, también desde Twitter, la consejera de Cultura, Mariàngela Villalonga, señalando que “el uso social de la lengua tiene que empezar por la televisión pública de Cataluña”. Una salida a la palestra que no se sabe muy bien qué quiere decir –¿monolingüismo militante?–, pero que ha parecido tan “cuqui” como insuficiente a los polemistas más encendidos. La propia TV3, en el Telenotícies migdia del lunes, presentó la serie aludiendo a la existencia del bilingüismo en los diálogos. Lo explicaba llanamente Dani Amor: “Es la realidad que conozco. Yo hablo castellano con mi padre y catalán con mi hermano”.

La temperatura de esta polémica sorprende. Hace quince días, la misma TV3 emitía un reportaje de ETB, la televisión pública vasca, titulado El virus de la corona. Un programa de aproximadamente una hora emitido íntegramente en el castellano original sin ningún alboroto notable en las redes sociales. ¿Por qué? Quizás porque el tema gustaba a la clientela ahora movilizada (los business de Juan Carlos I) y no se cuestionaba la lengua de emisión.

En el caso de Drama se debe tener presente, además, que se trata de una producción de RTVE, encargada a El Terrat, que la emisora programó en su canal de internet Playz orientado al público juvenil. TVE la colgó para todo su mercado digital español subtitulando los diálogos que eran en catalán. Esta iniciativa, que lamentablemente escasea, podía ser vista entonces como una normalización mediática de la realidad lingüística en Cataluña, donde no todo el mundo se expresa en castellano. Entonces no hubo quejas. Las quejas aparecen cuando esta serie la programa TV3 y muestra una Cataluña bilingüe y, a ratos, malhablada.

¿Se protesta porque rompe un imaginario monolingüe? Si estos diálogos hubieran sido en catalán e inglés, por ejemplo con estudiantes de Erasmus, ¿habría habido el mismo jaleo? Es evidente que una de las tareas de TV3 tiene que ser el fomento del uso del catalán, pero… ¿cumplirá este objetivo negando la realidad o cargando de ideología las intervenciones en castellano? El catalán tiene que ser la lengua vehicular y está bien administrada en su plasticidad de registros y variedades dialectales. Pero ¿esto tiene que llevar a excluir poder escuchar las otras lenguas? La polémica se ha proyectado hacia otros territorios: que si TV3 acepta demasiados barbarismos o criticando que se entreviste a periodistas de Madrid en castellano. Se pide una televisión solamente atenta a referentes domésticos y no todos. Los que niegan una determinada quimera se tienen que censurar. Mal asunto. Volvemos a pedir enmascaramientos como en la época de Hotel Fawlty, aquella serie británica de John Cleese donde salía un camarero ignorante y patoso que era… de Barcelona. En TVE no podían admitir que fuera español y lo hicieron italiano y en TV3 tampoco gustó que fuera de Barcelona y lo hicieron mexicano.