Mapa | Cómo han variado las cuentas de cada municipio desde el máximo de 2012: la mitad no tenía deuda antes de la pandemia | Economía


Los Ayuntamientos se enfrentan a la crisis económica desatada por el coronavirus con unas cuentas mucho más saneadas que al inicio de la Gran Recesión. Antes de que estallara la emergencia sanitaria, a cierre de 2019, la deuda de las corporaciones locales rondaba los 23.236 millones de euros, un 10% menos que un año antes y un 47% inferior respecto a 2012, cuando el pasivo de los municipios tocó máximos históricos y rebasó la barrera de los 40.000 millones de euros. Es más: el volumen de deuda acumulado a finales de 2019 supone el nivel más bajo en 16 años, según los datos publicados este martes por el Ministerio de Hacienda.

El éxito de los Ayuntamientos en sanear sus cuentas es fruto del severo ajuste que se impuso en España después del rescate bancario. Ese fatídico 2012 entró en vigor la Ley de Estabilidad Presupuestaria y Financiera, el corsé impuesto por Bruselas para mantener bajo control el desfase de las cuentas públicas. Esta normativa fija unos niveles máximos de deuda y déficit ―con sanciones y restricciones asociadas si se si incumplen― y una techo por encima del cual no se puede gastar para evitar excesos en tiempos de bonanza. Desde entonces, los alcaldes fueron reduciendo sus números rojos a un ritmo mucho más rápido que el resto de Administraciones Públicas. Con la paulatina recuperación económica empezada a partir de 2014 ―que ahora se ha visto truncada por la irrupción de la pandemia― aceleraron aún más el saneamiento y hoy en día pueden jactarse de tener más ahorros en los bancos que pasivo acumulado.

Al cierre de 2019, el 54% de los Ayuntamientos tenía la deuda a cero, frente al 38% de 2012, según Hacienda. Aun así, no todos los alcaldes han sido tan virtuosos y hay localidades que están hoy peor que en 2012. De los más de 8.126 municipios que hay en España, unos 600 han aumentado su deuda desde entonces.

Los más endeudados

Las grandes ciudades siguen, lógicamente, siendo las más endeudadas en términos absolutos. La lista la encabeza Madrid, con una deuda viva de 2.232 millones de euros. Este dato sin embargo no tiene que engañar: se trata de un 70% menos en comparación con 2012 y una ulterior rebaja con respecto a 2018. Tras la alcaldía de Alberto Ruiz-Gallardón (PP), que desfasó todas las cuentas para ver realizados el parque de Madrid Río y enterrar la M-30 (en 2013 la deuda se disparó hasta los casi 8.000 millones), la capital fue reduciendo su pasivo año tras año.

Barcelona, al igual que Madrid, ha reducido en más de un 30% su deuda desde 2012, aunque siga siendo la segunda ciudad con la deuda más alta del país en términos absolutos. Le sigue Jerez de la Frontera, que al contrario ha casi duplicado sus números rojos desde 2012, hasta alcanzar los 775 millones de euros en 2019.

La instantánea cambia si se mira la otra cara de la moneda: la deuda por habitante, un indicador más fidedigno de la gestión de los alcaldes y de la salud de las cuentas municipales. En este caso, la lista la encabeza Navajas: cada uno de sus vecinos debía 7.200 euros a cierre de 2019. Le sigue Moraleja de Enmedio, en el sur de Madrid. Este municipio también es el que más ha aumentado su deuda por habitante desde 2012, con un repunte cercano al 4.000%. Alfés (Lleida) y San Pedro de Mérida (Badajoz) son los otros dos Ayuntamientos que más han engrosado su deuda per cápita en los últimos ocho años.

El abultado pasivo de Moraleja de Enmedio, que lleva años ocupando las posiciones más destacadas de esta triste clasificación, empezó a hacerse incontrolable tras la controvertida gestión del alcalde del PP Carlos Estrada. Este regidor, que gobernó la ciudad entre 1999 y 2005, pretendió poner en marcha obras faraónicas en un municipio de tan solo 5.000 habitantes mientras defraudaba a la Seguridad Social. El resultado: acabó imputado en la trama púnica y ahora sus vecinos deben 6.934 euros cada uno.

El podio lo completa Vallada, un pequeño municipio del sur de Valencia: al cierre de 2019 cada uno de sus 3.000 vecinos debía 6.759 euros. Este agujero tiene su origen en un proyecto megalómano que arrancó durante la alcaldía de Fernando Giner (1987-2011): construir un gran polígono náutico pese a hallarse a 70 kilómetros de la costa. La nota positiva es que, en comparación con 2019, Vallada ha logrado reducir algo sus números rojos: un 16%, de 24 a 20 millones de euros.