Aislados tres ciclistas en la Vuelta a Burgos por haber estado en contacto con un caso de covid-19 | Deportes



Consumado el milagro, Fernando Gaviria abre los brazos en cruz y su barba espesa negra, negra, y la melena rebelde que asoma en su nuca debajo del casco le da un aire si no de Cristo, sí de profeta de la esperanza, que bien lo necesita el ciclismo.

Gaviria, que en Villadiego, donde el dicho, se inventa un sprint mágico en curva para vencer en la segunda etapa de la Vuelta a Burgos con distancia de fugado como hace unos años se lo inventó en Tours, es un ciclista colombiano de 25 años aún, de La Ceja, Antioquia, que entre febrero y marzo pasó varias semanas confinado en Abu Dhabi, como todo el pelotón del Tour de los Emiratos, y enfermo de covid-19. “Y cuando pasé la enfermedad, y cuando estaba confinado y entrenando en casa tres meses largos pensé que quizás no volvería a correr en toda la temporada, que no sería capaz”, dice con su clara voz de barítono en la meta (y lo hace sin mascarilla, y así, luciendo la barba espléndida sube al podio, sencillamente, explican, porque al írsela a poner se le rompió la goma). “Y, mira tú, no solo vuelvo a correr sino que también vuelvo a ganar”, dice. Y la historia de su victoria sobre el coronavirus bajo el cielo pelúcido, que diría un biólogo, de la meseta en casi agosto, y la cosecha de cereal casi terminada, debería ser un cuento ejemplar, pura motivación, si no fuera porque el virus sigue colándose por cualquier rendija en la burbuja que quiere ser la Vuelta a Burgos, laboratorio del ciclismo que quiere volver a ser y que muchos, cada vez son más los pesimistas, temen que no será.

Justo por la mañana, antes de salir de Castrojeriz, el UAE, el mismo equipo de Gaviria, anunció que lo haría con tres ciclistas menos porque retiraba a Ardila, Molano y Muñoz. “Nos anunciaron de que el martes por la tarde dio un PCR positivo una persona del equipo que no está en Burgos y comprobamos que estos tres corredores habían estado en contacto con ella el sábado pasado”, explica Joxean Matxin, director del equipo. “Así que, aunque estos tres dieron negativo en su PCR, les retiramos siguiendo los protocolos”.

La baja de los tres colombianos, que llegaron de Bogotá el lunes 20 a Madrid, junto a Gaviria y varias decenas de compatriotas en un avión especial fletado por el Gobierno colombiano, se suma a la producida la víspera de dos corredores del Israel Start-Up Nation por la misma razón, por haber estado en contacto con un positivo, en un goteo que a Eusebio Unzue, mánager del Movistar, le despierta un temor tremendo y la sensación de que el virus es incontrolable.

“Estamos en manos de la suerte, del destino”, dice Unzue. “Si esto sigue así no veo nada claro cómo vamos a sobrevivir esta temporada. En el Tour y las grandes vueltas de tres semanas tendremos que estar haciéndonos PCR diarios y cruzando los dedos”. “Tendremos que ser inventivos para poder superar esto. A condiciones excepcionales, medidas excepcionales”, añade Unzue, que el día anterior había propuesto que hasta que no se tuviera el resultado de los PCRs a que se habían sometido los corredores del Israel, y su negativo se conoció por la tarde, que ninguno saliera a disputar la primera etapa, y que después se les repescara para las siguientes. “Solo habrían perdido la posibilidad de ganar esa primera etapa y la de disputar la general, pero habrían seguido compitiendo y luciendo su maillot, y todos habríamos estado mucho más seguros…”