El virus tiñe de rojo los resultados empresariales | Negocios




LUIS TINOCO

Ana Botín, presidenta del Banco Santander: “Ha sido uno de los mayores desafíos de nuestra historia. El impacto de la pandemia nos ha puesto a prueba”; Lakshmi Mittal, presidente y consejero delegado de ArcelorMittal: “Los primeros seis meses del año, y en particular el segundo trimestre, han sido uno de los periodos más difíciles en la vida de la compañía”. Las presentaciones de resultados que vienen haciendo las empresas en las últimas dos semanas se asemejan más a un parte de guerra que a un frío desglose financiero de la evolución de los negocios.

El abuso del término “histórico” ha terminado por pervertir su significado, pero esta vez su uso está más que justificado. Nunca antes los grupos españoles que cotizan en Bolsa habían registrado unos números rojos tan voluminosos en el primer semestre: 17.630 millones de euros. En el mismo periodo de un año antes los beneficios agregados fueron de 21.345 millones.

Los resultados del primer semestre son asimismo históricos porque algunas de la grandes compañías españolas han entrado por primera vez en lo que los mapas de la antigüedad llamaban “terra incognita” para referirse a los territorios sin explorar. Banco Santander sufrió los primeros números rojos de su trayectoria, 10.798 millones, tras realizar un ajuste contable por el impacto de la pandemia. También probó por primera vez las hieles de las pérdidas otro de los buques insignia del empresariado patrio: Inditex. El grupo textil sufrió un deterioro de 409 millones en las cuentas de su primer trimestre fiscal (va del 1 de febrero al 30 de abril), ya que durante el confinamiento tuvo cerradas casi el 90% de sus tiendas en todo el mundo.

La pandemia ha zarandeado el statu quo empresarial. También es histórico que el liderazgo en cuanto a los beneficios sea por primera vez para Iberdrola (ganó 1.844 millones en el semestre), una posición reservada hasta ahora para Banco Santander, Telefónica y, en ocasiones, para Repsol o BBVA.

Los extraordinarios por la puesta al día del valor de los activos han disparado las pérdidas de los grupos cotizados, pero el golpe de la crisis económica derivada de la covid-19 es evidente ya desde la parte alta de las cuentas de resultados, aquella que, sin artificios contables, radiografía de forma aséptica la salud corporativa. Las ventas, el oxígeno que permite caminar a las empresas, se han desplomado. En el semestre, los ingresos agregados de las cotizadas sumaron 232.315 millones de euros, cantidad que representa una caída del 21,2% con respecto a 2019.

Otra buena prueba del algodón para comprobar la marcha del negocio es el resultado de explotación. Esta partida viene a destilar el jugo más puro de los resultados, al descontar a las ventas los gastos corrientes (sin contar impuestos, intereses o amortizaciones). En el caso del periodo analizado, el resultado de explotación se hundió un 75,15% al pasar de 36.580 millones en 2019 a 9.089 millones en 2020.

La internacionalización de buena parte de los grupos cotizados fue un salvavidas durante tempestades anteriores. Sin embargo, en esta ocasión el carácter global de la crisis sanitaria y económica provocó que tanto las exportaciones, como la marcha de las filiales en el exterior, también se griparan. La cifra de negocio de las empresas del Ibex en el mercado doméstico entre enero y junio fue de 53.243 millones de euros, un 21,48% menos, y representó el 35,74% de las ventas totales. Por su parte, la facturación exterior retrocedió un 18,2%, hasta 95.708 millones y aportó el 64,26% del total.

Grandes y pequeños

Si el tsunami que han tenido que afrontar las compañías no ha distinguido por geografías, tampoco lo ha hecho por el tamaño de las mismas. Grandes y pequeñas han sufrido en sus carnes el cierre casi total del mundo durante dos meses y la débil y errática apertura de los mercados desde el mes de mayo. Así, las empresas del Ibex 35, las de mayor capitalización, registraron pérdidas de 16.111 millones, con un retroceso de las ventas del 21,09% hasta situarse en 180.881 millones. En el caso del resto de compañías que cotizan en el mercado continuo español, los números rojos agregados sumaron 1.519 millones, mientras que los ingresos empeoraron un 22% y fueron de 51.434 millones. Hasta el viernes, habían rendido cuentas 86 de las 125 compañías que cotizan en el mercado continuo español —el plazo legal para presentar las cifras del primer semestre llega hasta el mes de septiembre—, pero la lista de damnificados tiene ya unas dimensiones considerables: hasta un total de 32 grupos cerraron a 30 de junio en números rojos.

El carácter transversal de la crisis se nota también desde el punto de vista sectorial, con algunas excepciones. El turismo es el principal motor de la economía española. Aunque el peso que tiene esta industria en Bolsa no se corresponde con la aportación que tiene en el PIB, es suficiente para hacerse una idea del enorme agujero que está dejando el virus en las cuentas de resultados turísticas. Las dos grandes hoteleras, por ejemplo, Meliá y NH, suman pérdidas de 576 millones. “Durante los meses de abril y mayo nuestros ingresos se aproximaron a cero, mientras que en junio, la actividad comenzó a reactivarse ligeramente con las primeras reaperturas de hoteles en algunos mercados”, explica el consejero delegado de Meliá, Gabriel Escarrer, en la nota de resultados. “La escasa visibilidad respecto a los tiempos e intensidad de la recuperación post covid nos impide hacer un pronóstico realista sobre la evolución de nuestro negocio en los próximos meses”, añade.

Otro sector claramente damnificado por la pandemia es el automovilístico. España carece de fabricantes de coches nacionales, pero en las últimas décadas sí supo desarrollar una potente industria auxiliar que ahora sufre la caída en picado en las ventas de vehículos. Cie Automotive, por ejemplo, ha visto cómo su beneficio (58 millones) se contraía un 61%, mientras que Gestamp directamente entraba en pérdidas (198 millones) frente a los 100 millones de ganancias de un año antes. “Hemos mantenido siempre una tendencia de alto crecimiento en las ventas acompañando a un mercado automovilístico en expansión. El escenario actual es diferente y necesitamos adaptar nuestra estructura de costes y consolidar nuestras operaciones tras un período de elevada inversión y crecimiento”, reconoce el presidente ejecutivo de Gestamp, Francisco J. Riberas.

RESULTADO DE EXPLOTACIÓN

Fuente: Elaboración propia a partir de los informes

enviados por las empresas en la CNMV

EL PAÍS

RESULTADO DE EXPLOTACIÓN

Fuente: Elaboración propia a partir de los informes enviados por las empresas en la CNMV

Fuente: Elaboración propia a partir de los informes

enviados por las empresas en la CNMV

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RESULTADO DE EXPLOTACIÓN

Fuente: Elaboración propia a partir de los informes enviados por las empresas en la CNMV

EL PAÍS

El negocio financiero tampoco parece levantar cabeza. Esta vez la crisis no ha sido provocada por los bancos, pero éstos ya sufren las consecuencias en sus cuentas de resultados. Los bajos tipos de interés se van a mantener durante más tiempo debido a las inyecciones de liquidez aplicadas por el BCE desde el minuto uno de la pandemia. Esta política pesa como una losa sobre los márgenes financieros. Además, el previsible repunte de la morosidad obliga a las entidades a elevar las provisiones, a lo que se suma la actualización del valor en libros de los activos. En total, los seis bancos que cotizan en el Ibex 35 (Santander, BBVA, Bankia, Sabadell, Bankinter y CaixaBank) suman pérdidas semestrales por valor de 11.558 millones, sobre todo debido a la debilidad de los dos grandes.

La economía española también es muy dependiente del sector inmobiliario. El ladrillo, como era de esperar, tampoco es inmune a la paralización económica provocada por la covid-19. Colonial registró una pérdida contable de 26 millones de euros en el primer semestre, frente a la ganancia de 338 millones de un año antes, por el impacto que la crisis ha tenido en el valor de su cartera de edificios de oficinas, según informó la empresa. En el caso de Merlin, la otra socimi del Ibex 35, obtuvo un beneficio neto de 70,9 millones, un 73% menos que un año antes, como consecuencia de los extraordinarios contabilizados en 2019 y el impacto de la crisis, fundamentalmente en su cartera de centros comerciales y en las oficinas.

Algunos beneficiados

También hay sectores que han logrado capear con nota la zozobra del primer semestre. Se trata, sobre todo, de las actividades relacionadas con el consumo básico y alimentación, así como los negocios ligados a la salud, principalmente las farmacéuticas.

Ebro Foods, uno de los mayores productores de pasta y arroz del mundo, mejoró un 37% su beneficio hasta los 102 millones. “El incremento de la demanda como consecuencia de la covid-19 ha afectado de forma determinante a nuestros resultados”, reconoce la compañía en su presentación de resultados. Un caso similar le ocurre a Viscofan, fabricante de envolturas de celulosa para embutidos, cuyo beneficio ha crecido un 25% en el semestre.

En el caso de las farmacéuticas, destaca el caso de Rovi. Esta empresa española, que acaba de anunciar un acuerdo con el gigante Moderna para colaborar en la fabricación de la vacuna de la covid-19 fuera de EE UU, mejoró un 83% su resultado neto impulsado, sobre todo, por las ventas de su división de heparinas, de uso frecuente en pacientes con coronavirus.

Reducción de plantillas

La crisis del coronavirus ha dado un zarpazo al mercado laboral en España. A pesar de que las medidas consensuadas por el Gobierno con los agentes sociales, principalmente los ERTE, han logrado amortiguar en parte el impacto, éste ya se deja notar con virulencia en el empleo, sobre todo en el caso de aquellas personas con contratos temporales. Esta semana el INE publicaba la Encuesta de Población Activa del segundo trimestre de 2020, un periodo en el que el país estuvo en gran medida confinado y en el que se destruyeron 1,1 millones de puestos de trabajo.
En el caso de las grandes empresas cotizadas, aquellas que están incluidas en el Ibex 35, la debilidad de la economía también se empieza a notar en sus plantillas. Durante el primer semestre del año, estas compañías daban empleo a 876.266 millones de personas (no se incluye a ACS, ArcelorMittal ni Inditex), un 2,85% menos que en el mismo periodo del año anterior. Los principales recortes en la fuerza laboral se produjeron en este periodo en dos empresas vinculadas al turismo, uno de los sectores que más está sufriendo con la crisis, como son IAG y Meliá.
Las publicaciones de resultados semestrales han hecho múltiples guiños al comportamiento de las plantillas desde que estalló la pandemia. “Me gustaría destacar el fuerte compromiso de las 5.000 personas que componen Viscofan para mantener nuestras plantas operativas, asegurar el suministro a nuestros clientes y seguir las medidas de seguridad implementadas en todo el grupo”, destacaba, por ejemplo, José Domingo de Ampuero y Osma, presidente de Viscofan en la nota de presentación de las cuentas.